Yo no soy lo que recibo, soy lo que doy
Hace unas semanas que no escribo. No porque no tenga nada que decir, sino porque no me hice el tiempo necesario. En estos últimos días pensé y reflexioné sobre muchas cosas que me vienen pasando, y hoy elijo dejarlo acá. Tal vez alguien esté sintiendo algo parecido y estas palabras le hagan un poco menos pesada la sensación de estar sola. Una de las ideas que más volvió a mi cabeza fue esta: yo no soy lo que recibo, yo soy lo que doy. Mi manera de relacionarme con las personas nunca fue una contabilidad emocional donde todo tiene que devolverse en la misma medida. No sé querer a medias ni actuar en función de lo que me dieron primero. Cuando algo dentro de mí es real —cuando aparecen el cariño, la lealtad o la conexión— no doy menos para protegerme ni doy más esperando recompensa. Doy lo que nace de mí en ese momento. Y sí, a veces eso significa sentir que lo entregado no vuelve con la misma intensidad. A veces también significa descubrir que no todo el mundo ama, cuida o se compr...