Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2026

Yo no soy lo que recibo, soy lo que doy

Hace unas semanas que no escribo. No porque no tenga nada que decir, sino porque no me hice el tiempo necesario. En estos últimos días pensé y reflexioné sobre muchas cosas que me vienen pasando, y hoy elijo dejarlo acá. Tal vez alguien esté sintiendo algo parecido y estas palabras le hagan un poco menos pesada la sensación de estar sola. Una de las ideas que más volvió a mi cabeza fue esta: yo no soy lo que recibo, yo soy lo que doy. Mi manera de relacionarme con las personas nunca fue una contabilidad emocional donde todo tiene que devolverse en la misma medida. No sé querer a medias ni actuar en función de lo que me dieron primero. Cuando algo dentro de mí es real —cuando aparecen el cariño, la lealtad o la conexión— no doy menos para protegerme ni doy más esperando recompensa. Doy lo que nace de mí en ese momento. Y sí, a veces eso significa sentir que lo entregado no vuelve con la misma intensidad. A veces también significa descubrir que no todo el mundo ama, cuida o se compr...

El criterio en acción (cuando elegir también implica observar)

Después de todo lo aprendido, llegó una etapa nueva. Más silenciosa. Menos dramática. Una etapa donde empecé, simplemente, a conocer hombres. A tener citas. A conversar. A escuchar. Y, sobre todo, a escucharme. Ya no entraba desde el impulso ni desde la urgencia. Entraba con algo que antes no tenía tan claro: estándares. No como una lista rígida, sino como un marco interno. Una referencia. Algo que me devuelve rápido al eje cuando la emoción amenaza con correrme. Hoy sé qué estoy buscando. No como una exigencia perfecta, sino como una orientación honesta. Sé qué tipo de vínculo quiero construir y, por lo tanto, sé también cuáles no. Eso hace que algunas conversaciones se caigan solas. Que ciertos entusiasmos no prosperen. Que algunos hombres queden rápidamente ubicados en un lugar claro: quieren pasarla bien, quieren algo liviano, quieren presencia intermitente sin responsabilidad emocional. No hay nada malo en eso. Simplemente ya no es mi lugar. Y después están los otros. Los que, ...