El Soita -Fabián Bautista-
Cuando un árbol no es paisaje, sino destino Hay novelas que narran hechos. Y hay otras que construyen identidad. El Soita pertenece a esta última categoría. La obra entrelaza historia y mito alrededor de la fundación de Comandante Andresito, en Misiones, pero lo hace desde una perspectiva singular: el eje no es un héroe humano, sino un árbol. El soita (también llamado “azota caballos”) se convierte en protagonista simbólico y espiritual de un territorio que se está forjando. A lo largo de los relatos, el árbol no es mero espectador: es señal, es misión, es memoria. Para el teniente coronel Jáuregui, tocar su corteza significa comprender que su destino es fundar un pueblo. Para Benito Katu, el soita es una marca del Gran Espíritu que guía su senda. Para otros personajes (como Don Chinelo o Pacheco) el árbol actúa como espejo, como recordatorio de identidad y propósito. Cada encuentro con el soita es una revelación. En este punto, la novela se eleva por encima del relato histórico...